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Superar emocionalmente las cicatrices físicas: aplicando el Kintsugi


¿Sabes lo que es el Kintsugi?

Es un arte japonés por el cual, cuando un objeto se rompe, como por ejemplo una vasija de porcelana, para unir las piezas de nuevo, usan una mezcla a la que le añaden partículas doradas, que crean unas ¨cicatrices¨de oro en el nuevo objeto.

Así, al incluir estas nuevas cicatrices doradas en la nueva apariencia del objeto reconstruido, le convierte en más valioso e interesante que el original.

Esta historia me ha parecido la analogía perfecta para abordar el tema de enfrentarnos psicológicamente a las cicatrices físicas.

En psicología, a menudo hablamos del impacto de las cicatríces no físicas (duelos no resueltos, traumas pasados, etc.) y de su impacto en nuestra vida presente. Sin embargo, encuentro que no se habla tanto de las cicatrices físicas, las que sí se ven, y que en ocasiones, generan tanto sufrimiento a quienes las tienen.

Quienes tienen marcas físicas grandes y muy visibles, no siempre serán a quienes más les cuesta lidiar con ellas. El significado que una persona le da a las cicatrices tiene que ver con la imagen que tenga de sí misma, y eso se desarrolla en el transcurso de la vida, se construye. Por eso, si alguien tiene problemas de baja autoestima, inseguridad y ha sufrido trastornos emocionales anteriormente, es probable que su proceso de aceptación sea más complejo en comparación con otros. La respuesta que tengamos a la nueva apariencia física depende sustancialmente de nuestras vivencias pasadas.


Tener una cicatriz provoca en un comienzo síntomas parecidos a los
de un duelo. “Perdemos” parte de lo que éramos antes y eso genera
tristeza, ansiedad, alteraciones del sueño, temor de sociabilizar con otros, entre muchos otros signos.
Lo que buscan los especialistas que tratan a pacientes en este estado es lograr que acepten lo sucedido, que activen su capacidad natural de salir adelante y pongan el foco en otros aspectos de la vida que son positivos y
que compensen esa pérdida.

La cirugía plástica puede hacer mucho por las cicatrices desde el punto de vista físico, pero no desde el emocional. Las marcas de un accidente pueden
quedar incluso imperceptibles, pero eso no quiere decir que una persona haya resuelto lo que esa cicatriz significa en su vida.

El proceso de corregir el aspecto estético necesariamente debe ir acompañado de apoyo psicológico, para darle un nuevo significado a la cicatriz y aceptarla como parte de una experiencia.

Si hay algo que los especialistas en salud mental destacan, es que si la persona afectada no quiere colaborar en el proceso, éste no tendrá éxito. Esto es importante sobre todo en la etapa posterior al alta médica, cuando se debe
enfrentar a los compañeros de trabajo, vecinos, familiares y a la sociedad en general. Hay temores que deben querer ser enfrentados, a pesar de las dificultades.

La empatía es fundamental. Si todos tenemos una forma particular de reaccionar frente a lo que nos pasa, ¿Por qué a veces no respetamos lo que el otro siente? Muchos creen que ser empático es pensar “qué haría yo en el lugar del otro”. Pero la verdadera empatía es más que eso y para alcanzarla, se deben dejar a un lado los propios juicios e intentar comprender los sentimientos de quien tenemos enfrente.
Cuando alguien pasa por una situación específica como la de aceptar su cuerpo con cicatrices, y siente miedo, vergüenza, pena o cualquiera otra emoción, lo mejor que podemos hacer es contenerlo y no cuestionar su estado. Todos vivimos nuestros procesos de forma distinta, y aceptar esa diversidad es el primer paso para lograr brindar ayuda verdadera a quienes nos rodean.

¿Tienes alguna duda en relación a este tema? ¿Alguna ves te has sentido acomplejado por una diferencia física o estética?
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No me di cuenta de que era feliz hasta que dejé de serlo

¿Qué es la felicidad? 

Es muy difícil llegar a una definición que sea aceptada por todo el mundo pero, para nosotras es un estado subjetivo de satisfacción plena provocada por diferentes cosas o situaciones. No todas las personas experimentan la felicidad del mismo modo, ni a todas las personas les hacen felices la misma cosa. Lo que sí está claro, es que la felicidad tiene fecha de caducidad. Igual cuando somos felices, no somos tan conscientes de ello pero, cuando dejamos de serlo, un nubarrón negro nos acompaña a donde quiera que vayamos.

¿Por qué nos cuesta tanto valorar los pequeños momentos felices de nuestra vida?

Puede ser, que estemos tan obcecados con la meta final, que no disfrutamos del camino para conseguirla. Tener el trabajo soñado, un coche mejor, dar la vuelta al mundo…pero, ¿cuándo lo consigas vas a ser feliz para siempre? ¿Tu meta es un botón que activa la fuente inagotable de la felicidad? Rotundamente no. Hay que cambiar esa idílica concepción de la felicidad ya que, hay muchas pequeñas cosas que te permiten ser feliz día a día y es, cuando esas pequeñas cosas te faltan, cuando te das cuenta de que ya no lo eres.

Nosotras siempre nos hacemos estas preguntas; ¿Estás dónde te gustaría estar? Si no es así, ¿estás haciendo algo para conseguir llegar a ese lugar con el que sueñas? Una vez respondidas estas dos preguntas, solo queda plantearse si podemos cambiar algo para mejor y dejarse llevar. Todo lo que hacemos para conseguir nuestros objetivos, y no el objetivo en sí, es lo que nos hace felices. Una taza de café grande por las mañanas, una ducha relajante al llegar a casa o desahogarse con un amigo después de un día duro, son de esas cosas de las que hablamos, pequeñas cosas que nos permiten disfrutar de la vida.

¿Tienes alguna duda en relación a este tema? ¿Diría que sabes valorar los pequeños momentos de felicidad de tu vida? ¿Por qué?
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Amor romántico vs Amor REAL

¿De qué hablamos cuando hablamos de “amor romántico”? Sencillamente, de la concepción del amor que nos muestran en películas y libros, donde el amor todo lo puede, bajo cualquier circunstancia; o asumen patrones absolutamente iguales en todas las relaciones.

Si la vida fuese una película, esto no tendría nada de malo. Lo que pasa, es que no lo es; la vida real es muy diferente de lo que las películas nos muestran, y cuanto antes nos eduquemos en saber diferenciarlo, antes fortaleceremos nuestras estrategias emocionales.

Diferencias entre amor romántico y amor real: veremos algunos clásicos

“Si me quiere, cambiará” a No podemos imponer cambios en la otra persona en base a nuestras creencias. Si te quiere, hará lo posible por ser honesto y descubrir si de verdad sois compatibles.

¨Las parejas lo hacen todo juntos¨a Las parejas hacen lo que quieren juntos. Ambos sois personas libres que libremente decidís cuando estar juntos y cuando separados. No significa falta de amor

“El amor todo lo puede” a No, no todo lo puede. A veces, circunstancias familiares, laborales, económicas, sociales, etc.; hacen que las relaciones no puedan continuar, sin que sea culpa de nadie.

“SI te quedas y le demuestras que le quieres, cambiará” a Mejor que te demuestre que genuinamente quiere y va a cambiar, y tú ya decidirás si es el tipo de relación que te conviene

“Llevamos juntos toda la vida, las cosas mejorarán” a Bueno, depende de qué cosas estemos hablando; y de los mecanismos que pongamos en marcha para cambiarlos. Sentándoos a esperar, no cambiará nada. Hay que promover el cambio si queréis resultados.

“Si la chica dice no, es que se está haciendo la dura. Solo tengo que insistir un poco más” a No es NO.

“Si al mantener relaciones sexuales el hombre no eyacula dentro, no puede haber embarazo” a Antes de llover, chispea. El líquido preseminal, además de ayudar con la lubricación, tiene espermatozoides que pueden dejarte embarazada.

¨Los bisexuales/gays/cualquier otro tipo de orientación sexual es señal de enfermedad mental/vicio” a Aman, sienten y experimentan igual que tú.

Por eso es tan importante el aprender a diferenciar amor de ficción de amor real, y a establecer los límites que nos permitan disfrutar, y dejar disfrutar, de nuestras relaciones de pareja con total plenitud.

¿Tienes alguna duda en relación a este tema? ¿Diría que tienes una buena relación de pareja? ¿Por qué?
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Gestión emocional

Nunca es suficiente: autoexigencia destructiva

Siempre hay algo en lo que podamos mejorar: Esforzarse, tener voluntad y constancia, aspirar a ser mejor persona, mejor madre, mejor amigo, mejor pareja, mejor hijo, está muy bien. Pero ¿cómo establecemos el límite de cuando está ya bien? ¿Cuándo hay que dejar de esforzarse? ¿Sabes situar tu límite?

Presta mucha atención a esta diferencia, ya que cruzar la línea puede dar lugar a  un exceso de autoexigencia, que nos llevará a realizar un patrón de comportamiento poco saludable.

El exceso de exigencia con uno mismo puede llegar a tener efectos perjudiciales que generan baja autoestima, estrés y ansiedad, además de sentimientos intensos de frustración e insatisfacción respecto al rendimiento y finalmente, si se sostiene en el tiempo y no se dispone de las herramientas emocionales adecuadas, desencadenar en una depresión.

Es cierto que tener retos, objetivos y el foco en algo que deseamos nos ayuda a desarrollar nuestros proyectos vitales, tanto profesionales como personales pero todo ello es posible conseguirlo sin olvidarnos de nuestros límites, cuidando el exceso de perfeccionismo y midiendo la autocrítica.

¿Quieres saber si eres demasiado autoexigente?

Lee las siguientes frases y fíjate si te identificas con ellas:

  • No te vale con hacerlo, tienes que hacerlo bien.
  • No te vale con hacerlo bien, tienes que hacerlo perfecto.
  • Necesitas el reconocimiento de los demás. Cuando te lo reconocen, no te lo crees.
  • Casi todas tus actividades las has convertido en obligaciones, incluso lo que en principio parecía ser un hobby o distracción.
  • Te culpas y juzgas si no logras lo que te propones.
  • Te sientes inseguro ante los posibles errores.
  • Quieres controlar todo y a veces llegas a bloquearte por no conseguirlo.
  • No sabes cómo delegar ni cómo decir que no.

Vivir la vida de esta manera provoca mucho cansancio, apatía y tener la sensación continua de “no poder más”. Cuando sentimos que “la vida pesa demasiado”,  y que las actividades cotidianas se convierten en tareas imposibles, es una señal de que algo no funciona bien. Si además aparecen otros síntomas como inquietud, tristeza, irritabilidad, ansiedad y sensación de vacío, es momento de parar, cuidarse y ponerse en manos de un profesional.

Estas son algunas ideas que puedes incorporar para evitar la exigencia, sentirte exhausto o deprimido.

  • Identificar tus propios límites y respetarlos. Es humano reconocer que somos seres limitados y que a veces no alcanzamos las metas que nos propusimos por nuestras capacidades, habilidades, conocimientos o condición física.
  • Quererte más y tratarte con amabilidad. Si lo necesitas, comienza un proceso terapéutico que te ayude a quererte más, confiar en ti y entender tus miedos, pensamientos y emociones.
  • Reconocer que solo no puedes. Empieza pidiendo ayuda cuando sientas que estás cansado cuidando de no ponerte exigente con quien tienes a tu lado. Pedir ayuda no siempre implica recibirla, pero ensayar el pedir es todo un arte.
  • Delegar la responsabilidad y decir no de vez en cuando. Cuando vayas viendo que te cargas de tareas, citas y trabajos es el momento de decir no, te sentirás bien contigo mismo, no perderás ninguna oportunidad ni será un drama con tus relaciones.
  • Aprender a desconectar del trabajo. El trabajo suele ser un foco de estrés y a la vez puede convertirse en algo muy grato. Es necesario tomarte descansos, separar lo urgente de lo importante y saber cuándo parar.
  • Tolerar la frustración y equivocarte. Ya sabes que “lo mejor es enemigo de lo bueno” y que la revisión constante y obsesiva de las cosas solo te lleva a la angustia y el agotamiento mental.

No esperes a que los problemas de salud, la pérdida de memoria, el insomnio y la apatía se apoderen de ti. Retoma el control sobre tu salud emocional.

Y tú, ¿te has sentido reflejada? ¿en qué temas te gustaría saber poner el límite?

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