¿Te ha pasado que en algún momento de esta cuarentena te has sentido culpable por no estar haciendo nada “productivo“?
Vivimos en una sociedad que fomenta y premia el sacar siempre la máxima rentabilidad a cualquier momento de ocio: aprovecha para leer, para formarte, para llamar a tus amigos, para ordenar la casa, para hacer deporte, experimenta alguna receta nueva, etc.
Todo eso está muy bien pero ¿y qué pasa con los días que no podemos o no queremos hacer nada? ¿Cuándo se nos permite en todo esto quedarnos en la cama, ver Netflix durante horas o perdernos en nuestros pensamientos mientras escuchamos música tirados en el sofá?
No hacer nada (también) está bien.
Y no sólo eso: es necesario.⚡
De la misma forma que es necesario pautarse una cierta rutina que nos mantenga activos, también es fundamental proporcionarnos espacios de desconexión reales. Para hacer lo que queramos, o no hacerlo, pero sin sentirnos mal.
De hecho, si permites a tu cuerpo y a tu mente que se relajen de forma real, eso incrementará tu productividad los días que necesites ser más productivo. Les estarás librando del estrés acumulado y les estarás permitiendo el tiempo necesario para hacer un reset y recomenzar con energías.
¿Cómo hacerlo? Hay muchas maneras. De la misma forma en que te organizas para hacer otras tareas, dedícate tiempos solo para ti.
Por ejemplo: a partir de las 17.00 ya no hay más obligaciones, solo tiempo para hacer lo que quieras. O no hacer nada “socialmente productivo” los fines de semana.
Al final todo se reduce a encontrar la fórmula que te permita encontrar un equilibrio entre deberes y descanso, escuchando a tus propias necesidades y no solo a las que te vienen impuestas de forma ajena.
¿Te has sentido reflejado con esto? ¡Te leo en comentarios!
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